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¿Cómo es eso de la confianza en el ejercicio de la parentalidad?

ConfianzaPara hablar de CONFIANZA (como de cualquier otro aspecto de la interacción humana), debemos revisar ¿cómo es la confianza en nosotros? y ¿cómo nos llevamos con la confianza? “No puedo confiar en mi hija, si previamente no confío en mí”.

Una vez resuelto este escollo se trata de confiar en el potencial de nuestros hijos, no con respecto a nuestras expectativas, sino confiar en que puedan desarrollar la mejor versión de sí mismos.

Debemos revisar los sentimientos propios sobre logros y equivocaciones y cómo los afrontamos, para no dejar que estos sentimientos contaminen la visión de los hijos y/o la respuesta que les damos.

Confianza, que supone creer que nuestras hijas podrán gestionar su vida, que podrán encontrar su propio lugar en el mundo. Porque han aprendido todo lo que les hemos enseñado para ello y porque disponen de lo esencial, de su propia sabiduría. Sólo hay que favorecer que puedan descubrirla, ponerla en valor y que la pongan en acción.

Para tal empresa, debemos poder VER quiénes son nuestros hijos; aceptarlos tal cual son, sin juicio, respetando sus tiempos y sus ritmos. Desde una actitud de AMOR incondicional, que les legitime como persona única.

El marco de la confianza lo facilitarán unos límites protectores (que no sobreprotectores), límites firmes y flexibles, para que puedan desarrollar una autonomía madura y responsable.

Con la suficiente distancia para dejarles SER, y lo suficientemente cerca, para que te sepan próxima.

Además, los padres y madres que confían en lo que hacen, trasmiten confianza.

Los hijos necesitan padres y madres emocionalmente estables, porque constituirán una base sólida dónde sujetarse frente a las embestidas de la vida. Y porque de ello dependerá el bienestar emocional de nuestros hijos.

Animarles a asumir retos y no ponerles barreras (a veces nuestra actitud desconfiada es una gran barrera). Confiar en sus capacidades cuando van a hacer algo; a pesar de que haya riesgo de que no les salga o de que se equivoquen. Hay que buscar “la mejora” y no “la perfección”.

Alentarles hacia el esfuerzo, a querer desarrollar la tarea o a querer asumir la responsabilidad de intentarlo, no buscar que lo haga perfectamente, hacerlo por ellas o hacerlo como nosotros haríamos.

Evita corregir siempre por todo, es mejor que hagas de guía que acompaña en su camino, para que aprenda a hacer las cosas por sí mismo y confiado. De esta manera, comprenderán que las equivocaciones son parte del proceso. Separar los “hechos” del “SER”.

Éstos pueden ser recursos inestimables para “fertilizar” la confianza de nuestras hijas: el respeto, ESCUCHAR, el buen humor, la serenidad, la paciencia, la estabilidad, la apertura de los canales de comunicación (y eso no sólo es preguntarles para que nos cuenten, significa interacción recíproca), dedicarles tiempo, reconocer sus limitaciones, destacar sus virtudes, recuperar el tono afectivo al hablar de las hijas (ellas no son “problemas”, “dificultades” “tensiones”, “edad del pavo” …).

No olvidemos que encontrarnos con nuestros hijos, es encontrarse con uno mismo.

Todos nosotros sabemos algo
Todos nosotros ignoramos algo
Por eso, aprendemos siempre
Paolo Freire
Nota de la autora:
He utilizado el masculino y el femenino de modo alternativo, para tratar de hacer del lenguaje algo inclusivo.
Y aunque el texto no refleja la/el, ellas/ellos, otras/otros, para no hacer la lectura tortuosa; espero se lea con ese ánimo.

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Mónica González Díaz

Mónica González Díaz

Trabajadora Social. Educadora Infantil. Terapeuta Gestalt. Formada en Eneagrama, en Constelaciones Familiares. Tutora de alumnado en la formación de Psicoterapia Gestalt en la Escuela GPYF. Miembro Titular de la A.E.T.G. (Asociación Española de Terapia Gestalt). Experto en Drogodependencias (por la UCM), Magister en Drogodependencias (por la UCM). Está finalizando estudios del Grado de Psicología (UOC) Ha trabajado durante más de 14 años en un recurso privado dentro de la Red de Atención a las Drogodependencias, como Terapeuta, como Subdirectora de un Programa Residencial y como Directora del Programa de Reinserción.. Lleva desde hace 4 años hasta la actualidad en el Programa Recurra como Trabajadora Social.

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