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Jóvenes al volante

Los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad entre los jóvenes

Los estudios muestran que los accidentes de automóvil son la principal causa de mortalidad entre jóvenes en todo el mundo, con una mayor proporción entre los que tienen entre 18 y 24 años. En Europa, los jóvenes con esas edades suponen el 8 % de la población, pero representan el 15 % del total de fallecimientos en accidentes de tráfico. En los meses de verano, con el incremento de los desplazamientos y las vacaciones, el problema empeora y los jóvenes con esa edad suponen el 21 % de las personas fallecidas en la carretera

El estudio de la DGT

Hace algunos años, la DGT realizó un estudio sociológico que determinó las causas por las que algunos grupos de jóvenes originas más accidentes:

  • Pasión por la velocidad. Sentir “Libertad”.
  • Alcohol y otras drogas, “y” es diferente de “u”.
  • Irresponsabilidad. No es lo mismo consciencia que responsabilidad.
  • No respeto a las normas. El yo no encorsetado.
  • Novatos al volante.
  • Asumir más riesgo que otros colectivos. Demostrarse “valor”.

Pero las causas de la siniestralidad juvenil son más complejas y, tratando este tema en profundidad, se han descubierto datos de interés para comprender los comportamientos de riesgo de los jóvenes, y así se ha podido elaborar un perfil psicológico de los jóvenes más proclives a ser conductores de riesgo:

  • Mayor necesidad de autoafirmación: esta característica hace que sean más competitivos y se enfrenten más con las normas de tráfico.
  • Excesiva sobrevaloración de sus capacidades de conducción: esto causa por ejemplo que minimicen el peligro cuando conducen bajo los efectos del alcohol, con fatiga o malas condiciones meteorológicas.
  • Conducta exhibicionista ante el grupo, mostrando sus habilidades y las de su coche, además asumiendo mayor riesgo cuando van acompañados, lo contrario que las personas mayores. La importancia de la valoración del otro. Los “otros”.
  • Mayor nivel de riesgo asumido: A muchos jóvenes les gusta asumir un riesgo innecesario, sabemos que el 50% han entablado en algún momento algún tipo de competición con otros conductores. “Se pican”.
  • Especial sensibilidad a los mensajes publicitarios, especialmente anuncios que incitan claramente al riesgo, aunque afortunadamente frente a esto los jóvenes también son muy receptivos a los mensajes de tolerancia, cooperación y seguridad.

Las personas jóvenes perciben menos riesgos que las mayores

Según algunos estudios, la parte del cerebro que analiza los riesgos no termina de desarrollarse hasta los 25 años. Por lo que cuanto más joven es un conductor, menos sensación de peligro tiene al volante. La emotividad se encuentra en los lóbulos frontales.

Las infracciones más frecuentes cometidas por los jóvenes son el exceso de velocidad, y saltarse un semáforo en rojo.

Búsqueda de sensaciones

En una revisión realizada por Jonah (1997) se constató que la búsqueda de sensaciones no afectaba directamente al comportamiento arriesgado del conductor, sino que interactuaba con otras variables como el consumo de alcohol, el cual actuaba como un desinhibidor del riesgo en los altos buscadores de sensaciones. Este es el patrón de resultados que obtuvieron Dunlop y Romer (2010) con una muestra representativa de 436 jóvenes estadounidenses (media de edad = 19 años). Los autores observaron que las elevadas tasas de accidentabilidad de los abusadores de sustancias estaban parcialmente causadas por sus elevadas puntuaciones en la variable búsqueda de sensaciones.

La ira

Los resultados de distintas investigaciones han puesto de manifiesto que la ira y la agresividad son dos de los factores más estrechamente relacionados con los accidentes de tráfico (Gulliver y Begg, 2007); por otro lado, las elevadas puntuaciones en ira se relacionan con diversas conductas de riesgo al volante, como el exceso de velocidad, no guardar la distancia de seguridad o saltarse los semáforos en rojo.

Los jóvenes presentan ciertas características de personalidad asociadas a una predisposición favorable al riesgo (e.g., búsqueda de sensaciones), tienen menos control de su hostilidad y su ira, menor tolerancia a las situaciones de tensión, mayor hiperactividad y más dificultad con las figuras de autoridad, entre otros rasgos. Reconvierten la frustración en conducción agresiva.

La autoeficacia percibida

Los jóvenes conductores se consideran mejores (43 %) que la mayoría de los conductores, con lo que no son conscientes de que deben mejorar aspectos de su conducción, sino que tienden a pensar que los que deben mejorar son los demás (Estudio Fundación MAPFRE).

Las “normas” de los amigos

Presión del grupo. No ser “gallina” y aguafiestas.

Percepciones sesgadas sobre los riesgos de conducta

La percepción errónea que algunos de ellos tienen del riesgo: pensar que “controlan”, les lleva a conducir bajo los efectos de drogas y alcohol o a circular demasiado rápido. De hecho, el exceso de confianza seguramente está detrás de un gran número de los accidentes más comunes entre los jóvenes. Probar sus propios límites.

Uno de los beneficios obtenidos podría ser la aceptación del grupo.

Comportamiento de los padres

Muchos de los adolescentes que conducen de manera temeraria copian el comportamiento de sus padres al volante. Los jóvenes son testigos “de la conducción bajo la influencia del alcohol, haciendo uso de los teléfonos móviles y sin el cinturón de seguridad” por parte de sus progenitores.

La actitud de los padres ante la conducción y la seguridad vial influye en gran manera en los accidentes de tráfico de los jóvenes, de hecho, los jóvenes multados son frecuentemente hijos de padres sancionados por infracciones de tráfico.

Según el informe de INTRAS, el 70% de los jóvenes piensan que su padre excede los límites de velocidad porque no considera peligrosa esta conducta, y uno de cada tres jóvenes que se saltan un semáforo en rojo estima que su padre hace lo mismo y la mitad de los jóvenes piensa que su padre hace lo mismo.

Euforizantes y depresores

“Conducción y Drogas. Factores subyacentes a los comportamientos de riesgo”, presentado por Fundación MAPFRE y la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) con el objetivo de analizar de forma detallada y cuantificable lo que los jóvenes piensan y perciben acerca de los riesgos asociados a la conducción.

El estudio, resultado de cerca de 1.000 encuestas realizadas a españoles entre 16 y 30 años. Un porcentaje muy importante de conductores ha conducido “alguna vez” bajo los efectos de las drogas, cerca del 36 por ciento en el caso del alcohol y alrededor de un 10 por ciento, en el caso del cannabis, cocaína y otro tipo de drogas. Destaca el hecho de que muchas de estas personas son hombres, de entre 25 y 30 años, que trabajan o compaginan estudios y trabajo, que residen en entornos rurales, y que son conductores habituales.

Irresponsabilidad

Según un estudio realizado por Fundación MAPFRE: el 84 % de los jóvenes encuestados afirma haber conducido alguna vez superando la velocidad permitida y el 26 % reconoce hacerlo a menudo o siempre. Además, el 65 % no respeta la distancia de seguridad y el 33 dice que en ocasiones conduce tras tomar bebidas alcohólicas. Por otro lado, existe un alto porcentaje de jóvenes (61 %) que reconoce conducir mientras realiza otra actividad como usar el navegador, fumar, etc. El 58 %, además, reconoce hablar por el móvil sin utilizar manos libres habitualmente.

El 73% de los jóvenes considera que cometer imprudencias es inevitable, lo que implica que no se sienten responsables de sus posibles imprudencias y sus consecuencias. La responsabilidad de conducir de forma segura no es percibida como un deber propio.

Inconsciencia

Un estudio realizado por FORD, muestra un comportamiento de este colectivo relacionado con los selfies, demostrando la imprudencia de los jóvenes al conducir con el móvil. Según los datos, uno de cada cuatro jóvenes conductores europeos se ha hecho un selfie al volante, la mitad de los cuales admiten haber tomado la foto con el vehículo en marcha. Narcisismo.

Productos energizantes

Entre Popeye y el Correcaminos.

Coches muy llenos

Ángulos muertos. Movimientos extraños.

Videojuegos y simuladores

Ficticio y Facticio. Un Niki Lauda interno.

La autoescuela británica BSM ha realizado una encuesta entre 1.000 conductores para ver si existe una relación entre jugar a un videojuego y conducir más rápido si después cogemos el coche.

Según los datos obtenidos, un tercio de los encuestados admite conducir más rápido después de haber jugado a un videojuego de coches, y el 25% admite imaginarse estar en el videojuego mientras conducen en el mundo real. Por otra parte, muchos de los encuestados afirman que los videojuegos mejoran los reflejos y la capacidad para conducir.

El uso de juegos de carreras de forma intensa podría inducir actitudes más arriesgadas al volante en la realidad.

Hay estudios que señalan que la gente con predisposición a tomar riesgos (aquellos con una personalidad más aventurera) eran más propensos a asumir riesgos en la conducción si jugaban de forma intensa con títulos de carreras.

Repartidores de pizza

Presión. Contrareloj.

Accidentalidad de jóvenes en bicicleta

Sin casco, sin matrícula.

No Anticipación de los jóvenes

El paso al acto.

Dificultad para percibir lesiones

Acontece a otro.

Importancia y valor que le dana a la muerte

La vivencia de muerte, de pérdida, exige tiempo.

Tipos de coche, coches tuneados de “malotes” (Tipo de coche, color, discoteca…)

Se muestra. Como se muestra quien lleva la foto de sus hijos. O unos cojines hechos por la mujer.

El perfil de joven infractor, por lo general, suele ser de un varón entre los 24 y los 25 años, que usa frecuentemente el vehículo, que es de su propiedad y que ha conducido antes de tener el carnet de conducir. El 10% de los vehículos que conducen estos jóvenes han sido modificados en sistemas que pueden afectar la seguridad, como las suspensiones, carrocería, neumáticos, entre otros.

Vivimos la época de delincuentes 124 El Vaquilla.

El psicopatón. Macho alfa que te “empuja” fuera de la carretera

Ruge su “potencia”. Demostrativo.

Jóvenes peatones. “Sin orejas”. Aislados

Un estudio realizado en Estados Unidos advierte que el uso de iPods y MP3 triplica el peligro de sufrir lesiones en la vía pública. Los adolescentes y jóvenes son los más expuestos.

Jóvenes de hoy en la comparación con los de ayer

Los Fitipaldi.

Campañas preventivas dirigidas a los jóvenes

Las recomendaciones sobre seguridad vial son cada vez más impactantes y originales al considerar que de esta manera el efecto preventivo sobre los conductores es mayor. DISCUTIBLE.

Ha calado “Si bebes no conduzcas” (pero se detiene a conductores de autobuses escolares, o de ambulancias, que multiplican las tasas de alcohol permitidas).

Procesos que influyen directamente en el comportamiento de los jóvenes al volante

  1. Actitud frente al tráfico, no percibiendo la conducción como una actividad peligrosa.
  2. Los procesos atribucionales, pensando que los demás no conducen bien, pero ellos sí, por lo que es difícil que se vean involucrados en un siniestro.
  3. Experiencia en la conducción. Sabemos que la experiencia puede ser una buena aliada para discriminar situaciones de peligro y valorar mejor los riesgos, y a los jóvenes les falta esta experiencia.
  4. El nivel de control que el sujeto cree que tiene sobre el peligro y el vehículo. Muchos jóvenes confían mucho en su capacidad de controlar el vehículo en cualquier situación, por lo que se arriesgan más que los adultos, y no tienen tanto sentido de anticipación.
  5. La menor percepción del riesgo cuando conducen. Por sus características de personalidad, unidas a la falta de experiencia, no suelen evaluar como peligrosas algunas situaciones de riesgo por lo que toman decisiones que finalmente les conducen al accidente.

Educar, supervisar. No solo culpabilizar

La juventud vive más en la noche, se desplaza por carreteras secundarias. Se ahoga en la in-cultura del alcohol, conduce muchas motos y genera un importante número de lesiones medulares.

Hay proyectos continuados en el tiempo importantes, como el de A3 Media (Ponle freno) y entidades que hacen gran labor como asociaciones de Víctimas de Accidentes de Tráfico. O Instituciones como la Fiscalía.

Se conduce como se es

El coche es un “útero” materno. Un confesionario, un lugar para mostrar educación, potencia, elegancia, estupidez desde el anonimato.

Los jóvenes, y, en general todos, conducen como viven. Algunos de forma competitiva, exhibicionista, amante del vértigo.

No solo datos

  • Hay que mostrar tragedias reales (reales y creíbles).
  • Formar en la Asertividad (para decir “no”, por ejemplo, a montarse con quien ha bebido).
  • No inculquemos miedo, pero si prudencia extrema.

Amar la vida

  • Hay jóvenes que desde un vacío existencial coquetean con la muerte. No poseen futuro, proyecto existencial.
  • Hay quien se suicida inconscientemente.
  • Hay muchos ramos de flores en las carreteras.
  • Si se ha conseguido transmitir que el tabaco mata, no será imposible hacer llegar los riesgos inherentes a la conducción.

Personalidades incompatibles con el volante

Hay jóvenes y menos jóvenes que, por su carácter y actitud ante los demás jamás deberían poseer un arma, un perro agresivo o un carnet de conducción.

Concienciando

  • Incompatibilidad de alcohol y otras drogas en la conducción.
  • Disociar circuito, de conducción ordinaria.
  • Transmitir que la ligereza de los ciclomotores y motos no los dota de seguridad.
  • Acabar con la permisividad social con el alcohol juvenil e infantil.
  • Resultan positivos los controles de alcoholemia. Que en las grandes ciudades exista servicio público de transporte por las noches. Que se dote de alternativas de ocio las noches (música, teatro, talleres).
Javier Urra Portillo

About Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

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Javier Urra Portillo

Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

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