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Quieren quererse

  1. HIjos“Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre” (Gabriel García Márquez).
    Los padres darían la vida por sus hijos. No por sus parejas.
    Los hijos quieren mucho a sus padres, si bien, no siempre se lo hacen saber.
  1. Amar no es igual a saber trasmitir el vínculo, el apego.
    Amar es muy distinto a querer, y opuesto a poseer.
    Amar a quienes nos han dado la vida o nos han proporcionado el futuro, desborda el impulso de la naturaleza.
    Los hijos siempre serán severos juzgando a sus padres.
  1. Sí, los padres también son hijos. Bueno será que analicen su coherencia.
    Exigir de un padre que sea perfecto, es un acto de estúpida soberbia.
    Quizás sea cierto que no se conoce el amor de un padre hasta que se convierte en padre.
  1. Tener hijos es fácil, tener verdaderos padres, no. Y es que, como dijo Michael Levine, “tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista”.
    Un hijo, o un interrogante formulado al destino, arropado día a día.
    Dice un proverbio inglés.  “Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres, cuando son mayores, los enloquecen”.
    Padres e hijos, o el grito contra la nada.
  1. “Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado” (José Saramago).
    Hijos, o un curso intensivo de cómo amarles más que a nosotros mismos.
    Amar es, olvidarse del “Yo”.
  1. Recurra HijosQuieren quererse. Sí, nos lo dicen las lágrimas de padres y de hijos.
    Las palabras no pueden reflejar el sufrimiento de padres e hijos, cuando entre ellos se interpone el desamor, anida el rencor o incluso se recrea el odio.
    Querer quererse es darte un lugar en mi corazón, para que te quedes como padre, madre, hijo, y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
  1. Educar, o templar el alma para afrontar la vida y llenar la existencia de una razón. Importante desarrollar la mente de los hijos, esencial la conciencia.
    En alguna medida, el porvenir de los hijos es obra de los padres.
  1. No, no es fácil ser niño, adolescente, joven, en este mundo de prisas, de adultos ocupados y cansados.
    Los hijos tienen derecho a una verdadera familia, esa que comparte cálidos abrazos.
    A los hijos no se les pierde en la calle, se los pierde dentro de casa.
    Los niños no son “un error”, no descarguen sobre ellos su propia culpa.
  1. Recurra Hijos“El niño no aprende lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen” (Baden Powell).
    Los padres han de ser maduros, educar a sus hijos y quererse como pareja o al menos como progenitores.
    Supervisada, pero hay que dar a los hijos libertad y autonomía para que se acrediten.
    No hay que evitar las dificultades de la vida a los hijos, sino enseñarles a afrontarlas.
    Obvio. Los niños están más dispuestos a escuchar después de haber sido escuchados.
  1. Trasmitamos a los hijos dos legados perdurables. Raíces recias, profundas, y generosas ramas que busquen el cielo desde la libertad del viento.
    Es bueno preguntar a los hijos cómo se ven de padres.
    Hay algo de insana satisfacción en ver a nuestros hijos criar a sus hijos adolescentes.
  1. Con-vivir desde el optimismo, la esperanza, sabedores de que el conflicto es parte de toda relación, incluso con uno mismo.
    Gracias a Dios, nunca se tiene el hijo que se sueña.
    Construir castillos en la arena. Celebrar la vida. Intentar de nuevo.
  1. Padres e hijos, mucho más que sangre de mi sangre o hijos del corazón. Un lazo que debe desbordar todo tipo de necesidad mutua y de heredad.
    Los abuelos, en gran medida, ven en sus nietos a sus hijos.
    El querer lo es todo en la vida. No existe voluntad más fuerte que el amor que se entrega.
    Mafalda le dice a su hermano Guille: “Pensá que esta buena gente antes de educarnos a nosotros no educó nunca a nadie”.
  1. “Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y les faltan el respeto a sus maestros”. Fue Sócrates quien lo dijo.
  2. Hablando de amor, dice Woody Allen: “Y mis padres por fin se dan cuenta de que he sido secuestrado y se ponen en acción rápidamente, alquilan mi habitación”.

TESTIMONIOS

«Es cierto que Ana tiene una personalidad particularmente “intensa”, que llevarla requiere muchísimo equilibrio y flexibilidad (nos ha resultado muy difícil llegar a entenderla), pero creemos se ha esforzado y ha luchado mucho también y nosotros por fin “hemos aprendido a ser sus padres”. Es así como lo sentimos. En el camino, hemos aprendido a ser padres de nuestra otra hija también y hemos aprendido muchísimo de otras cosas en todo este proceso.»

«Te escribo porque hace 3 años que ingresé en la Residencia Campus Unidos como un niño perdido, sin esperanza ni ganas de vivir y siendo muy infeliz.

Solo quería darte las gracias, de corazón, porque se podría decir que me has salvado la vida.

Has hecho que tenga más ilusión por vivir que nadie en este mundo y que sea la persona más feliz del planeta, te lo aseguro.

Gracias por haberme sacado de ese pozo tan profundo del que parecía que nunca iba a salir, por esos consejos y estrategias tan simples, pero tan valiosos que me han hecho conseguir ser una persona normal con problemas normales.

Todo me va bastante bien y mis problemas ya empiezan a ser mis problemas y los de nadie más, vamos que hasta he madurado un poco…

Lo que sé seguro es que todo me va a ir muy bien gracias a vuestro trabajo, el mío y el de todas las personas que me han ayudado.

El año que viene empezaré 2° de bachillerato, voy un poco atrasado, pero ha valido la pena el retraso para construir la actitud y las ganas que tengo.

Mil gracias por haberme ayudado a encontrar mi sitio en la vida y por haberme ayudado a encontrar mi cabeza.»

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Javier Urra Portillo

Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

2 Comments

    • Este es un tema realmente difícil.
      La sentencias judiciales están para cumplirse, y a veces hay que “forzar” la voluntad de un niño para que al final disponga del contacto con el padre y con la madre. Esta es la razón de ese tipo de decisión judicial y la búsqueda de un encuentro en una zona neutral. El Punto de Encuentro.
      Y es que a veces, mayoritariamente sin querer se trasmite, no siempre verbalmente, al niño que con quien mejor está es con uno, y el niño obra en consecuencia.
      Ahora bien, tenemos el caso mediático actual en el que hasta el presidente de gobierno ha realizado declaraciones de una madre española, granadina que está en paradero desconocido habiendo “sustraído” a sus hijos para no entregarlos a su padre sobre el que pesa sentencia por maltrato a la madre.
      En este supuesto, en el que chocan 2 intereses, debe primar sin duda, el mejor interés de los menores, es decir, la protección de los mismos, pues la última legislación española estima correctamente que el maltrato a la madre, supone de hecho el maltrato a los hijos.
      Y en todo caso, más allá del Convenido de la Haya está la Convención de Derecho de la Infancia.
      Espero haber contestado con claridad dentro de la brevedad.
      Afectuosamente,

      Javier Urra

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