Preguntas Frecuentes (F.A.Q.)

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Entendemos que cuando existen problemas familiares con niños y niñas menores de 12 años, estos no exigen una actuación tan intensiva como en otros casos dado que no ha dado tiempo a que se genere cronicidad en el conflicto. En estos casos, todo el trabajo terapéutico se realizará de forma ambulatoria por los profesionales de Programa o, cuando no sea posible por los profesionales que componen la Red de Expertos del mismo.

No existe una duración determinada de tratamiento, va a depender de la gravedad de la situación y de la evolución terapéutica que presenten el o la adolescentes y su familia. La media de estancia ronda los 10 meses.

La relación de ustedes con sus hijos es uno de los ejes centrales del trabajo que desarrollamos en el programa.

Llamadas telefónicas:

Los primeros 15 días de estancia en el centro no podrán realizar, ni recibir ninguna llamada de sus hijos e hijas, a no ser que sea una emergencia. A los 15 días, sus hijos, podrán realizar una única llamada. A partir de la tercera semana, podrán realizar dos llamadas a la semana, sólo a aquellas personas y números de teléfono que ustedes autoricen.

Existe la posibilidad de realizar una llamada extra en función del trabajo personal que sus hijos realicen en Campus.

Visitas y salidas.

Al igual que las llamadas telefónicas, los primeros días no podrán visitar a sus hijos, no será hasta la tercera semana que no te vendrán a visitar. El día de visita puede coincidir también con el día de terapia familiar mensual del que disponen.

Sin ser el centro de la acción de Campus Unidos, desde el servicio entendemos que, por la edad en la que se encuentran sus hijos e hijas, los aspectos escolares son enormemente significativos. Los adolescentes estarán divididos por nivel académico y tendrán un tutor para estos aspectos. El tutor será el encargado de contactar con los centros educativos de sus hijos, acordar qué tareas y materias tienen que desarrollar y estudiar y, en su caso, pasar los exámenes que realicen sus hijos e hijas. En ningún momento tendrán responsabilidades de evaluación. También serán los encargados de supervisar el rendimiento de sus hijos e hijas. Todos los días hay actividades escolares, incluso en los periodos vacacionales, pese a que en estos momentos se reducirá el tiempo para tales.

Tras el alta residencial, el proceso aún no ha terminado, comienza la parte más complicada, mantener los cambios conseguidos en el o la adolescente y su familia. Para ello, se realizará un seguimiento en la SEDE central del programa con una duración aproximada de seis meses. En los casos en los que no fuese posible asistir a Madrid, este seguimiento se realizará a través de los expertos que el programa tiene repartido por todo el país.

No existe un tiempo prefijado de duración del tratamiento dado que este, depende de la evolución terapéutica de la familia y el menor. El centro es el primer interesado en que el menor este justo el tiempo que necesite estar, ni un día más, puesto que el alargar innecesariamente las intervenciones, acaba siendo contraproducente para los objetivos que se pretenden alcanzar. Pese a esto, sí que hay que señalar que la media de estancia se encuentra en torno a los diez meses.

Es normal que un padre o una madre sientan culpabilidad por haber decidido ingresar a su hijo o hija en un centro de tratamiento. En muchos casos sienten que no han sido buenos padres o madres y, en muchos casos, la gente les rodea les ha hecho sentir así. La culpa es una emoción que nos paraliza y nos hace sufrir además de no ayudarnos a tomar decisiones proactivas, en todo caso, nos invita continuamente a desdecirnos y echarnos para atrás en decisiones que han sido muy costosas y dolorosas. Nosotros preferimos hablar de responsabilidad en lo sucedido puesto que esta, la responsabilidad, nos hace entrar en acción. Ningún padre o madre ha tomado una decisión de este calibre sin saber que, después de mucho tiempo de conflicto y sufrimiento, hay que tomar acciones decisivas para facilitar y conseguir eliminar el sufrimiento y dolor que padecen como familia y que padece su propio hijo o hija. Además, el equipo de SEDE central del programa, en el proceso de evaluación del caso, no va sugerir bajo ningún concepto el ingreso de un o una menor en el programa si terapéuticamente no es recomendable.

No se necesita ningún tipo de informe en la mayoría de los casos. La evaluación que realizan los y las profesionales de SEDE es suficiente en el caso del que el menor o la menor tuviesen que ingresar en el programa. Sí que se solicitan todos los informes de profesionales a los que se haya podido acudir con anterioridad para mejorar la efectividad de la evaluación.

En nuestro centro la violencia es totalmente inaceptable, los profesionales que trabajan en el mismo están continuamente atentos para que no sólo no exista violencia física, sino que no se produzcan insultos y vejaciones de ninguna clase.

Nos gustaría poderles facilitar tal situación pero, como comprenderán, las visitas de las familias de los menores residentes y la necesidad de que los profesionales se centren en atender a los adolescentes y a sus familias hace prácticamente imposible poderles atender en la visita de las instalaciones. De todos modos, en la primera visita y posteriores que ustedes realicen a sus hijos e hijas podrán visitar todas las instalaciones del centro.

Los fines de semana, aquellos menores que aún no les corresponden salidas a sus domicilios y, dependiendo de su evolución terapéutica, pueden realizar excursiones o actividades culturales fuera del centro.

Semanalmente recibirán u informe de la evolución de su hijo o hija que enviara el o la trabajadora social asignada al caso. Además el psicólogo/a de referencia se pondrá en contacto con ustedes cada vez que se considere necesario y el tutor académico de su hijo se pondrá en contacto con ustedes para informarles de situaciones especiales con el centro académico de su hijo o hija.

Como hemos señalado más arriba en el centro no es tolerable ninguna situación de violencia. En el caso específico de Bullying somos especialmente sensibles ya que un alto porcentaje de nuestros menores lo han padecido con anterioridad en sus centros escolares lo que hace que uno de los trabajos terapéuticos trate de reparar las heridas sufridas y dotar de habilidades para que situaciones parecidas no les vuelvan a ocurrir.

El ingreso de su hijo o hija en Campus no les priva de ninguno de sus derechos y obligaciones como progenitores

Sólo existe acceso a internet para actividades académicas y tampoco está permitido el uso de teléfonos móviles, tablets o cualquier otro elemento de comunicación electrónica.

Los menús los realiza y supervisa el servicio médico de Campus existiendo variaciones específicas en los mismos en función de intolerancias, alergías o necesidades de dietas. Los menús están expuestos en el comedor de Campus y en el servicio de administración.

Dependiendo de la unidad de convivencia las habitaciones pueden ser únicamente individuales (edificio Oceanía) o también compartidas. Todas las habitaciones disponen de aseo y ducha en el interior.

Al menos cinco días a la semana los y las residentes practican diferentes deportes (fútbol, baloncesto, volley-ball, running, bicileta,…) y en verano también está a su disposición una piscina.

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Las terapias de grupos de padres, las terapias ambulatorias, y las terapias de seguimiento, cuando un menor/joven sale de Campus, sí, se realizan en Madrid.

En la actualidad, no, a parte de la comunicación vía email que se pueda tener con los terapeutas de cada grupo.

Sí existen terapias individuales; por un lado para los casos en los que el equipo valora que por las características de los padres no es adecuado que los padres estén en grupo, y en otras ocasiones porque se considera que es necesario una intervención individual aparte de la terapia de grupo.

Sí, se les solicita que vengan los dos padres a terapia. En el caso de que estén separados, a los padres se les asignan grupos diferente

Las sesiones tienen una periodicidad quincenal

La media es de 10 meses.

Como hemos referido las sesiones son quincenales, si no se puede venir a una sesión, se intenta que vengan a la siguiente.

No se puede recuperar la sesión con otro grupo diferente. Lo importante es crear entre todos/as un espacio privilegiado de confianza y pertenencia, donde los padres puedan hablar de cómo se sienten. Es fundamental la confidencialidad y la implicación.

No hay un número fijo, la media es de 14 personas

Hay diferentes horarios de grupos, pudiendo elegir el día y la hora que por sus circunstancias, mejor se adapten a sus necesidades.