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Educación Especial

El presente y el futuro de la educación especial: Retos y posibilidades

educación que se adecúa a las necesidades de cada alumno, en un mundo que pareciera no es justo en el reparto de potenciales individuales.Educación y especial. Cuidemos las palabras, pues cuando nombramos, alumbramos la existencia.

Hablamos de una educación especializada, que precisa de un profesorado formado específicamente.

Una educación que se adecua a las necesidades de cada alumno, en un mundo que pareciera no es justo en el reparto de potenciales individuales.

Dotar de medios específicos, de métodos, de expertos, resulta ser una apuesta por la Justicia, que no ha de ser igualitaria, sino en lo posible igualadora, o al menos, compensatoria. Esta sociedad es muy dada al eufemismo, a la frase grandilocuente, confundiendo la utopía con la realidad, la integración con la normalidad.

Llámense alumnos de diversidad funcional, pero resulta evidente para los propios padres que no todos los alumnos con discapacidad pueden incorporarse al sistema ordinario de alumnos.

Escúchese alto y claro: ¡España, ni segrega, ni excluye!

Este magnífico y diverso País, ha sido avanzadilla de integración y normalización.

Lo afirma con conocimiento de causa quien ha sido Presidente de la Red Europea de Defensores del Menor.

En esta Nación solo existe un sistema para los alumnos que demandan diversas modalidades de escolarización.

El mejor interés de cada niño, ese es el mandato de Naciones Unidas. El debate no es el tipo de colegio, sino lo que de verdad precisa cada alumno.

Se insulta a la ciudadanía cuando se afirma que esta sociedad “no es inclusiva”, que se precisa un “cambio de mentalidad”.

En el curso 2018-2019 el 0’45% de la población escolar está matriculada en Centros de Educación Especial, hablamos de 37.136 alumnos. El 60% en colegios públicos (191 centros). El 40% en centros concertados (280 centros).

No olvidemos que en los C.E.E. se imparte Educación Infantil adaptada a las necesidades, y competencias individuales de niños entre tres y cinco años. Y Enseñanza Básica Obligatoria, dividida en Primaria (6-12 años) y Secundaria Obligatoria (13-16/18años). A partir de los 17/18 años, y hasta los 21, los alumnos pueden matricularse en Programas de Transición a la vida adulta, con una oferta formativa orientada a facilitar la autonomía personal y la integración social y laboral.

La educación inclusiva, como el horizonte, es más un deseo que un objetivo a alcanzar, y si bien nadie se opone a la educación inclusiva, son muchos y con experiencia los que concluyen que educación especial, también.

Este magnífico y diverso País, ha sido avanzadilla de integración y normalización.

El mejor interés de cada niño, ese es el mandato de Naciones Unidas. El debate no es el tipo de colegio, sino lo que de verdad precisa cada alumno.No son muchos los casos, pero nadie negará, que algunos alumnos y tras una tan ilusionada como equívoca integración en la educación general, han tenido que regresar a la Educación Especial, tras sentirse desplazados, cuando no agraviados. No debiera ser, de acuerdo, hemos de mejorar la sociedad, pero seamos cautos, el papel legislativo lo aguanta todo, el sufrimiento de cada niño es irreparable.

¿Y si en algún caso les preguntamos a ellos ya sus familias? Posiblemente obtendríamos, distintas respuestas. Demos por tanto, la opción de elegir.

Toda la ciudadanía es favorable a una sociedad sin exclusión, a un entorno de equidad, y defiende la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006.

Pero no neguemos lo evidente, hay alumnos con necesidades asociadas a una discapacidad severa o profunda que requiere y requerirá de Centros de Educación Especial.

Encaminémonos hacia una escuela ordinaria que sea verdaderamente inclusiva, actualmente no lo es. No obviemos que puntualmente el sistema ordinario, excluye y segrega derivando a educación especial.

¡Atención!, evaluemos lo acontecido: ¿Algunos chicos han padecido acoso en el colegio ordinario? ¿O han sido aislados del resto salvo actividades como plástica o educación física? Integrar, puede relacionarse con tener amistades, encontrarse acogido por el grupo de iguales, socializarse y aprender a manejarse en situaciones cotidianas.

Repito, decir que la Educación Especial es segregadora y discriminatoria es tan injusto como doloroso.

España goza de un único sistema escolar donde sus alumnos con necesidades educativas especiales son atendidos bajo diversas modalidades de escolarización: Educación Ordinaria. Educación Especial. Aulas Específicas. Escolarización combinada.

Concluyamos que dadas las diversas competencias curriculares, la diversidad de opciones escolares es un derecho, el de ser tratado como se necesita.

Los ritmos de aprendizaje concretos; el personal muy especializado; la educación individualizada; resulta ser una exigencia.

Intentar destruir las estructuras educativas que garantizan la adecuación, es en el mejor de los casos una sinrazón.

Invitamos a la reflexión, no se trata de tener razón, sino de aproximarnos a la verdad.

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Javier Urra Portillo

Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

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