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Los valores en tiempo de confinamiento

De un día a otro, casi todos nosotros vamos a pasar las 24 horas del día en el mismo espacio que nuestros hijos: sin parque, ni playa, ni paseo. ¡Y, además, teletrabajando!Los valores en tiempo de confinamiento

De un día a otro, casi todos nosotros vamos a pasar las 24 horas del día en el mismo espacio que nuestros hijos: sin parque, ni playa, ni paseo. ¡Y, además, teletrabajando! Por eso, es un buen momento para poner en práctica todos esos valores de los que tanto hablamos a los niños, pero que no siempre ejecutamos con la misma insistencia. Nos referimos a valores como estos, aplicados así: confinamiento

Responsabilidad:

En estos momentos nuestra mayor responsabilidad es tomarnos en serio el quedarnos en casa, minimizando al máximo las salidas. Para ser buen ejemplo hay que tomarse en serio eso de #YoMeQuedoEnCasa: si se tiene perro, no se debe aprovechar la excusa para salir 5 veces al día y juntarse con algún otro amigo con perro; que esté permitido salir a hacer comprar implica que podemos salir si lo necesitamos, no que podamos salir a diario a comprar; etc.  

Respeto:

Es un valor fundamental cuando se comparte espacio con otras personas. Es importante, ahora más que nunca, ser ordenado y enseñar a los más pequeños a serlo: si al terminar de teletrabajar recoges todo aquello que no necesitas hasta el día siguiente, ellos aprenderán que, al terminar de jugar, se recogen los juguetes; además pueden aprender a respetar el espacio de los demás si les enseñamos que a la habitación donde mamá y/o papá están teletrabajando solo se puede entrar si ellos lo dicen; etc. confinamiento

Compañerismo, colaboración, trabajo en equipo:

La familia es un equipo y ahora se puede demostrar. El trabajo de casa se multiplica al pasar tanto tiempo dentro de la vivienda: desde bien pequeños, los niños pueden asumir una parte de las tareas del hogar. Muchas veces no se les pide que las hagan porque se tarda más en enseñarles que en hacerlo. Este es un buen momento, y si lo haces con la actitud adecuada conseguirás que estén entretenidos, lo disfruten y se sientan orgullos de ayudar. confinamiento

En función de su edad: ayudar a recoger el lavavajillas una vez limpio, guardar la ropa en los armarios, tender la ropa, poner y quitar la mesa, regar las plantas, dar de comer a la mascota, hacer la cama (la suya, o varias. Si tienes más de un hijo, pueden aprender a hacerlas entre dos, que es más divertido), aprender a pelar la fruta, emplatar una vez lista la comida e incluso cocinar. Entre todos será más fácil hacer las cosas, y ellos aprenderán con más ganas.confinamiento

Igualdad:

Es el momento de demostrar que todos somos iguales para muchas cosas: por ejemplo, para quedarnos en casa sin salir porque no se puede. O, como decíamos en el punto anterior, para hacer las cosas de casa: mujer, hombre, padres, hijos, todos son responsables de sacarlas adelante.

Honestidad:

¿Cuántas veces resulta más sencillo contar algo que no es cierto que explicar la realidad? Muchas. Sin embargo, ser sinceros suele ser la mejor opción, adaptando esa sinceridad a la edad del niño que nos escucha. Hablarles de lo que está pasando con honestidad es fundamental ya que les afecta directamente puesto que su rutina ha desaparecido de un día a otro. Además, es probable que nos escuchen hablar con otros adultos sobre el tema u oigan las noticias, etc.

Solidaridad:

Hay muchas maneras de ser solidario: desde ofrecernos a hacer la compra a algún vecino aprovechando que tenemos que salir a hacer la nuestra hasta ofrecer la contraseña de nuestro wifi al vecino que se acaba de mudar y aún no tiene línea de teléfono. Podemos hablarles de los actos de otras personas, como la multitud de profesionales están ofreciendo sus servicios gratuitamente durante una temporada, los médicos jubilados que se han ofrecido a volver a la actividad profesional durante esta crisis, etc.

Gratitud:

Cuando tus hijos ven a todo el vecindario salir a las ventanas a aplaudir a los sanitarios y demás profesionales que siguen al pie del cañón, lo que aprenden es a dar las gracias, a dar reconocimiento a quién lo merece. Esta ocasión también sirve para ser agradecidos con todo lo que tenemos en nuestra vida diaria y no hemos apreciado hasta ahora: la libertad, ir al cole, salir al parque, ir a casa de los abuelos, etc. Ser agradecido es bueno para quién lo da (aporta bienestar) y para quien lo recibe (se sabe valorado).

Programa Recurra-Ginso

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Sophie Álvarez Vieitez

Licenciada en Psicología y Master en Psicología Clínica y Psicoterapia. Experta en Psicopatología de la Infancia y la Adolescencia, en Trastornos del Comportamiento, y Psicoterapia del Maltrato. Cuenta con amplia experiencia en intervención psicoterapéutica en niños, adolescentes y familias, en el ámbito clínico. Especializada en menores con trastornos del comportamiento y conflictos familiares. Formada en Psicología de la Educación, también es formadora de docentes, AMPAS y alumnado desde hace años. Tras trabajar durante años como psicóloga en el ámbito privado, se incorporó al Progarma RUCURRA-GINSO para su puesta en marcha en 2011, trabajando con familias y menores multiproblemáticos en un centro terapéutico residencial. En la actualidad es Subdirectora del programa Alerta Bullying-GINSO para la prevención comunitaria y erradicación del acoso escolar.

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