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Pantallas y otras emociones

¿De qué se acordarán más tus hijos cuando pase esta cuarentena?Un artículo para familias con niños pequeños y adolescentes en tiempos de confinamiento. 

Disfrutar de una buena película acurrucados en el sofá, deleitarse con las imágenes, dejarse empapar por el suspense, hacer propia la emoción de los personajes. El olor a palomitas, las risas mientras compartes una película con tus hijos. Alegrarte con ellos cuando ganan una competición en la videoconsola, seguir dándoles ánimos cuando son vencidos. Reírse a carcajadas con el vídeo que han mandado en el grupo de amigos o de la familia y reenviarlo a esa amiga a la que sabes que le alegrarás un poquito el día. Estar informados, aunque a veces nos entristezcan las noticias. Qué alegría y qué alivio cuando son buenas y esperanzadoras.  emociones

Sí, es cierto, disfrutamos de muchas cosas gracias a las pantallas; las humanizamos y forman parte de nuestro día a día. Ahora más que nunca. Y como todo lo bueno, es esencial disfrutarlo en su justa medida. Esto nos permite no saturarnos realizando la misma actividad y también disfrutar al alternar tareas.

El cambio es lo que no cambia; nos da impulso y motivación. Ser conscientes de esos cambios y, en la medida de lo posible, decidir a qué dedicamos nuestro tiempo y en qué momento vamos a cambiar de tarea, significa automotivación. Estar a tope con cada cosa que hagamos, también sabiendo que luego vendrá otra distinta, lo cual implica variedad, sentirse vivo, despierto. Hacer esto con las tareas que nos agradan, nos aportará también autodisciplina y fortalecer nuestra voluntad; y en las que nos desagradan, nos aportará paciencia y capacidad de esfuerzo, al saber que es temporal. 

¿”Hay tiempo para todo” o “no nos da la vida”?

Los vídeos, las fotos, las vídeollamadas, los vídeojuegos, las aplicaciones, las pantallas en general, nos pueden absorber mucho tiempo y energía sin darnos apenas cuenta, y de esta forma dejamos de  dedicarnos a otras actividades. Como decíamos en el primer párrafo, a través de las pantallas podemos fortalecer nuestros vínculos afectivos, si las utilizamos con esa intención, y también si planificamos su tiempo de uso, dirigiendo nuestra atención a otras actividades en las que nos relacionamos sin “intermediarios”. En comunicación directa, con uno mismo y con los demás, utilizando otros recursos personales y sociales como los que ponemos en marcha al jugar, cocinar, contar chistes, aprender un trabalenguas, bailar, plantar semillas, cuidar a las plantas que tenemos en casa. Niños, adolescentes y adultos ponen en juego su imaginación, su memoria, su cuerpo, su capacidad lingüística y su sentido del humor.

Estamos recibiendo cantidades ingentes de datos para pasar el tiempo. Con la mejor de las intenciones, recibimos y enviamos juegos, manualidades, relajaciones, retos de todo tipo, enlaces a canciones, cuentos, clases, estudios, museos, … Todo esto nos lleva a la saturación y a no saber qué hacer. ¿Tenemos que hacer caso a tantos mensajes?; ¿tenemos que hacer tantas actividades para hacerlo bien como padres? Para resolver este acertijo, puedes preguntarte de qué se acordarán más tus hijos cuando pase esta cuarentena. Tú les conoces bien. emociones

¿De qué se acordarán más tus hijos cuando pase esta cuarentena?

Es muy importante que puedas dedicar un tiempito cada día para mimarte, para cuidar tus propias flores, las que viven en ti. Dedicar un rato para estar contigo mismo sin hacer nada o haciendo una cosa que te haga conectar contigo mismo, que te haga sentir a gusto contigo. Una ducha relajante, una infusión antes de acostarte, mirar el cielo, asomarte a la ventana, escuchar una música que te toque el corazón, hacer un rato de ejercicio físico o movimientos suaves, rezar o meditar, escribir, bailar o simplemente atender a tu respiración son buenos ejemplos para entrar en conexión con uno mismo. Este tiempo será como una recarga de tu batería interna, que permite sacar recursos desde el interior y poder escoger del exterior los que consideras mejor para ti y tu familia. Somos los padres quienes conocemos mejor a nuestros hijos; hacer esas cosas que sabes que les encantan, que sabes que os funcionan, serán las que ellos más recuerden, además de la actitud que hayan tenido sus progenitores pues define el clima emocional de la casa. emociones

Sé que son muchos los niños que, a pesar de echar de menos salir a jugar, a correr, ver a sus amigos, a su profe, etc., también están felices de estar en casa y que su padre, su madre o ambos puedan estar con ellos, dedicándoles buena parte de su tiempo. Así que, cuando no sepas qué hacer, para. No tienes que buscar fuera (en la pantalla del móvil o del ordenador), conecta contigo y deja que brote aquello que ya sabes que funciona o aquello que se os pueda ocurrir sobre la marcha. emociones 

El equilibrio.

Ese anhelado punto medio. Mirar adentro no quiere decir que solamente llevemos la mirada al interior. Las propuestas que nos llegan del exterior nos dan también una idea, nos ofrecen un punto de partida; nos recuerdan algo que queríamos hacer o que hicimos en algún momento y ya no nos acordábamos; también nos aportan un punto novedoso, despertando esa curiosidad tan sana y la oportunidad de aprender cosas nuevas. Y de esas sorpresas y asuntos novedosos que hagamos juntos, los hijos también se acordarán, al igual que nosotros. emociones 

Dicen que con amor todo se puede y el momento que vivimos es una oportunidad para comprobarlo en primera persona, justo con los que tenemos más cerca.

De cuando estuvimos tranquilos y mantuvimos la calma, a pesar de tener que repetirles que recojan, explicarles otra vez por qué tienen que dejar de usar el móvil y ponerse a hacer la tarea, estar detrás de ellos para lavarse los dientes o para que pongan la mesa. De cuando les pedimos disculpas porque les gritamos y también cuando les recordamos la importancia de que nos escuchen y de que cumplan con sus responsabilidades, respetando las normas de la casa. Esto es un reto para todos y hay algo que nos puede servir tener en mente: cómo queremos salir de esta: si más fortalecida nuestra capacidad de adaptarnos, de afrontar las dificultades y de tenernos paciencia unos a otros o si queremos quedarnos dañados por el estrés, la pérdida de alegría o la falta de empatía. Dicen que con amor todo se puede y el momento que vivimos es una oportunidad para comprobarlo en primera persona, justo con los que tenemos más cerca.emociones 

Programa Recurra-Ginso

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Cristina Arana

Cristina Arana

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Formada en Psicomotricidad, y especializada en infancia y maternidad, lleva 14 años trabajando con familias. Técnico Superior en Actividad Física y Deportiva. Trabaja en GINSO como Educadora Social desde 2007, con adolescentes en riesgo de exclusión social, y a partir de 2012 en el programa Recurra. En la actualidad es Psicóloga en Recurra Prevención.

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