0

Suicidio en la adolescencia

El suicidio en la adolescencia es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años en el mundo.Según la OMS (2018), el suicidio en la adolescencia es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años en el mundo. Más de 800.000 personas se suicidan al año, una cada cuarenta segundos.

La mortalidad por suicidio es mayor que la causada por las guerras y los homicidios. Cada suicidio consumado afecta a un entorno mínimo de seis personas.

Es la primera causa de muerte no natural en España desde hace más de once años. Produce el doble de muertes que los accidentes de tráfico.

Significativo es el aumento en la adolescencia/juventud y la vejez. En las personas adultas una gran parte de las tentativas suicidas acaba por consumarse.

Detrás de todo suicidio hay un dolor emocional intenso. Más del noventa por ciento de los suicidios tienen su causa en algún trastorno emocional o en algún problema psiquiátrico.  Destaca: el sentimiento de soledad e incluso, en algunos casos, la marginación. Profunda sensación de tristeza y culpabilidad intermitente. A nivel emocional, el sujeto también experimenta estrés y ansiedad. Además, existe una pérdida de autoafirmación y sentimiento de inutilidad.

Las conductas imitativas encuentran un caldo de cultivo en Youtube, en Facebook, Twitter, etc, así como en los blogs personales.

Según Echeburúa (2015), la depresión, acompañada de una profunda desesperanza, y el trastorno bipolar están presentes en, al menos, el ochenta por ciento de los suicidios.

El suicidio en la adolescencia es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años en el mundo.

La conducta suicida se puede manifestar de diferentes maneras. A un nivel conductual, la conducta suicida puede mostrar diferentes caras: el suicidio consumado, el suicidio frustrado, las tentativas de suicidio o parasuicidios y los equivalentes suicidas.

Hay unas posibles (solo posibles) señales de riesgo: aislamiento, irritabilidad generalizada, hablar sobre muerte y suicidio, desmotivación, desesperanza, impotencia, depresión, anteriores intentos de suicidio…

Según la Guía de Práctica Clínica en el SNS (2012) los factores de protección son aquellos que disminuyen la probabilidad de un suicidio en presencia de factores de riesgo. Pueden ser personales (confianza en uno mismo, flexibilidad cognitiva…); sociales o medioambientales (apoyo familiar y social, poseer creencias…).

Habitualmente el suicidio en la adolescencia no es en sí un proceso psicopatológico, sino una conducta voluntaria y con plena conciencia del sujeto. La conducta suicida es un continuo que se origina en la ideación, la amenaza, las posibles tentativas y puede finalizar con el suicidio consumado.

El INJUVE en un estudio del 2016 afirma que los suici­dios han aumentado en los últimos años entre los más jóvenes, y ello podría interpretarse como un deterioro de su salud, pero estamos lejos de poder afirmar que ello se deba a la crisis económica y no a otros pro­cesos de cambio social.

Detrás de todo suicidio hay un dolor emocional intenso

Su mayor frecuencia se da en adolescentes mayores. Este dato tiene su explicación en que la prevalencia de psicopatologías (depresión) y abuso de sustancias es más alta a partir de los 16 años.

Detrás de todo suicidio hay un dolor emocional intensoEl intento de suicidio debe considerarse como muestra de una alteración y signo de una necesaria y urgente ayuda psicológica.

La restricción del acceso a los medios utilizables para suicidarse es un elemento clave de la prevención del suicidio.

Cuando se produce un intento de suicidio es necesaria la implicación de toda la familia, no hay que hacer de ello un secreto, pero tampoco trivializar el problema para que quede anulado.

Los padres pueden ayudar a prevenir el suicidio con una buena comunicación con sus hijos, demostrándoles su amor, su apoyo en la vida, tienen que ser un ejemplo de saber tolerar las frustraciones, evitar las comparaciones, enseñándoles a afrontar y resolver los problemas…

Es importante remarcar el papel positivo de las familias y personas allegadas como agentes terapéuticos en la rehabilitación y prevención de las recaídas.

Es de vital importancia formar adecuadamente al profesorado, manejando una serie de conocimientos y de herramientas útiles para detectar factores de riesgo de suicidio puede ayudar a salvar una vida.

Reducir la pérdida de vidas por suicidio se ha convertido en un objetivo fundamental de la salud mental internacional.

Habremos de elaborar unos protocolos de qué cambios conductuales, qué frases, qué silencios nos pueden poner en la pista de un intento autolítico, porque generalmente quien va a suicidarse emite algunos avisos previos.

Según el Consejo Gral. de la Psicología de España (2018), para avanzar en la prevención del suicidio, es fundamental superar este tabú, concienciando y sensibilizando a la sociedad sobre este problema. Promover la investigación sobre su incidencia, formar adecuadamente a los profesionales, e incrementar el acceso a las evaluaciones de salud mental, son acciones esenciales en la prevención eficaz de esta problemática.

FacebooktwitterFacebooktwitter
Javier Urra Portillo

Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*