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TDAH – Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Algunas cifras de interés

Empecemos por una buena noticia, solo el 20% de los niños con TDAH diagnosticados y tratados de forma adecuada requieren tratamiento de adultos.

Son un 7% de los menores de 18 años, los que están afectados por hiperactividad, impulsividad y dificultades de atención. Estos niños tienden más a la desobediencia, a seguir menos las instrucciones, a sufrir más despistes.

Este trastorno genético, requiere trabajar con los niños, la planificación, la memoria (verbal y auditiva). El control externo debe ser coherente y cálido, buscando el desarrollo cerebral de estos niños.

Los padres deben saber autocontrolarse (y téngase presente que algunos progenitores sufren este trastorno). Deben saber ignorar conductas irrelevantes, reforzar y estimular de forma positiva.

Evitemos los excesivos castigos, pero también que el “etiquetaje” encubra conductas inadmisibles.

Los niños son más propensos que las niñas a sufrir TDAH (proporción 4 a 1). La implicación en hechos tipificados como delitos o faltas en los adultos diagnosticados es de un 30%.

El 50% aproximadamente presentan un TOD (trastorno oposicionista desafiante) y ese mismo porcentaje de trastorno de conducta. Un 25% evidencian trastornos afectivos y un porcentaje similar, trastornos de ansiedad.

Cómo se trata el TDAH

El tratamiento de mejor pronóstico es el combinado multimodal, farmacológico, psicológico y psicopedagógico. Donde deben participar, padres, profesores, médicos y psicólogos.

Con respecto a los tratamientos farmacológicos, se suelen utilizar los estimulantes no anfetamínicos, que buscan aumentar la noradrenalina (neurotransmisor cerebral que regula la atención, actividad e impulsividad), la Atomoxetina. Hay otro estimulante eficaz en un 65% derivado de las anfetaminas, es el Metilfedinato, que aumenta la dopamina en varias partes del cerebro implicadas en la atención.

Existe una polémica cronificada respecto a efectos secundarios de la administración de fármacos estimulantes. Bueno será preguntar a los niños si perciben sensaciones extrañas (efectos psicóticos, como alucinaciones, delirios o escuchar voces) y observar si aumenta la falta de sueño o la pérdida de apetito.

Qué hacer desde el ámbito educativo

Precisamos: Educación activa, autoridad firme, pero afectiva, combinar la supervisión con el desarrollo de la autonomía e incentivación de la responsabilidad. El educador (profesor; padre) debe ser un referente de “autóritas” estable y próximo.

En el Programa RECURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto, buscamos alcanzar la estabilidad socio-emocional y ello, desde el establecimiento de límites y normas, la trasmisión del afecto y rechazando todo tipo de chantaje. En nuestra residencia Campus Unidos, muchos de los diagnósticos de TDAH en nuestros jóvenes, no se confirman.

Mischel realizó una prueba con niños muy pequeños a los que les puso delante de la mesa un bombón, y les dio la siguiente instrucción, si en tres minutos no os lo habéis comido, pues yo voy a salir de esta sala, cuando vuelva os daré otro. La prueba se hizo con miles de niños. 14 años después los adolescentes que tenían problemas eran lo que se comieron el bombón, es decir, los del aquí y ahora, incapaces de diferir gratificaciones. En la vida hay que enseñar a aceptar frustraciones y a conocer las propias limitaciones.

El diagnóstico correcto de TDAH no resulta fácil (no hay pruebas de laboratorio). Este es un trastorno multifactorial en el que intervienen elementos genéticos, neuroquímicos y ambientales. Se está investigando sobre características prenatales, y sobre las gestaciones.

Relativo al tratamiento psicológico, se interviene desde la psicoeducación (de niños y padres). La terapia individual y familiar (reducción de estrés) y la Psicoterapia cognitiva-conductual. El psicólogo busca fortalecer los recursos del niño afecto de TDAH. Entrenando sus habilidades sociales, enseñando a disminuir sus comportamientos disruptivos y fortaleciendo la adquisición de autocontrol.

No debe olvidarse el riesgo de padecer de forma asociada depresión o ansiedad. Los padres pueden sufrir frustración, tristeza. estrés, incluso desconfianza en sus habilidades parentales y problemas de pareja.

Nuestra actitud y conducta puede ayudar a nuestros hijos

Marquemos pocos límites, pero estables. La norma ha de cumplir, eliminemos distractores, establezcamos rutinas, estructuremos los tiempos, definamos las reglas. No permitir que el niño tiranice (a otros niños o a los adultos).

Hemos de reseñar y subrayar los factores contextuales: La psicopatología social.

  • Precisamos paciencia y persistencia para lograr hábitos, así como contacto permanente entre padres, profesor, psicólogo.
  • Facilitemos la participación en actividades deportivas grupales. Busquemos momentos de ocio interaccionando con otros padres e hijos (visitas a su casa, a la nuestra; salidas etc.).
  • Enseñemos a pensar antes de contestar, para ello resulta crucial la consistencia en la respuesta del adulto.

Los niños requieren jugar, correr, trepar, estar en contacto con la naturaleza. Hoy están horas y horas sentados en clase, ante la Tablet. Sentados, siempre sentados. Un niño con TDAH (y todo niño) no debe estar todo el día sentado y apoyado en una mesa. En clase deben sentarse cerca del profesor.

TDAH en el entorno educativo

El diagnóstico se suele hacer a los 5 o 6 años. Diagnosticar al niño de TDAH, conlleva el riesgo de trasladar el problema al niño, siendo que hay que cambiar los colegios, la sociedad, la ubicación de niños y jóvenes.

Gracias a las Asociaciones de padres de TDAH, la LOMCE la reconoce como una causa de adaptación curricular. El profesorado requiere formación específica.

El menor desarrollo de los lóbulos frontales, les dificulta la espera de recompensa y la inhibición de respuestas automáticas, lo que conlleva a rabietas en que parecen estar “fuera de sí”. El TDAH afecta a la función ejecutiva (planificar, reflexionar anticipando consecuencias, inhibir respuestas inadecuadas).

Hay que tratarlos o corren el riesgo de enfrentarse a la justicia, primordialmente, porque quieren ganarse el afecto, del resto de componente del grupo y/o caer en la adicción de drogas (incluido el alcohol).

Cómo son los niños TDAH

Son niños muy sensibles, modulando su impulsividad, se entregan al 100% a causas altruistas.

En el ámbito forense hemos de discriminar el TDAH del trastorno por estrés postraumático, y es que hay niños cuya inatención e impulsividad hunden sus raíces en ser víctimas de maltrato y/o abusos sexuales.

Los niños con TDAH generan relaciones disfuncionales en los otros miembros familiares (padres y hermanos). Suponen un mayor coste (sanitario; clínico) y en ocasiones afectación laboral en los padres.

La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS deberá establecer criterios más estrictos para el diagnóstico de este trastorno.

Precisamos intervenciones conductuales; psicosociales y de apoyo académico, más allá de las específicamente psicofarmacológicas.

Esta sociedad algo está haciendo mal, cuando genera situaciones donde los niños sufren, algunos angustia vital, falta de proyecto de vida existencial. La enfermedad mental infanto-juvenil existe. Véase el riesgo de ideas autolíticas y de suicidio en el grupo de 18 a 24 años.

 

Si quiere conocer nuestros programas con adolescentes, visite Ginso y Programa Recurra-Ginso

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Javier Urra Portillo

Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

2 comentarios

  1. Felicidades Javier, estoy super contenta de leerte respecto al TDAH, mis lagrimas en la L´ivrerie aquel día merecieron la pena. Un sincero y afectuoso abrazo de agradecimiento de todo lo que hemos aprendido desde entonces.

    • “Estimada Elena,
      Gracias por sus amables palabras.
      Bien sabe que más allá de debates científicos, lo importante es trabajar con todos los niños y jóvenes que tienen dificultades, como aquellos afectos de TDAH.
      Un trastorno, reconocido en el DSM-5.
      Atetamente.”

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